EL MAPA QUE NO SALE EN LOS LIBROS

 HOLA Y BIENVENIDOS A ESTA NUEVA ENTRADA

Hoy quiero compartir una actividad muy especial que me ha hecho reflexionar mucho sobre la profesión de educador/a social y sobre todo lo que implica emocionalmente. La propuesta consistía en imaginar cómo sería una jornada laboral en el año 2050 y representarla como si fuera un mapa dibujado a mano.

Al principio pensé que hablar de 2050 significaba imaginar robots, pantallas y ciudades futuristas. Pero mientras hacía el dibujo me di cuenta de que no iba tanto de eso. Más bien se trataba de proyectar la profesión hacia el futuro y preguntarme qué cambiará y qué seguirá siendo igual. Seguramente en 2050 habrá más tecnología, nuevos conflictos y otras formas de exclusión, pero estoy convencida de que las emociones, las dudas y el acompañamiento seguirán estando en el centro.

La idea no era hacer un esquema técnico ni hablar de teorías, sino transformar el día en un recorrido simbólico: con zonas de conflicto, espacios de calma y cruces donde hay que tomar decisiones difíciles. Cada lugar debía ir acompañado de un número o color y, después, explicar qué se siente y qué se piensa en cada uno de esos momentos.

Aquí dejo mi dibujo hecho a mano, donde represento ese camino con sus curvas, sus piedras y sus puentes:

Dibujo propio

Ahora explicaré cada uno de los puntos anteriores:

1. Inicio: Este es el punto de partida. Todavía no ha pasado nada y ya siento esa mezcla entre responsabilidad y expectativa. Empieza el día con preguntas en la cabeza y con la sensación de que algo importante puede suceder. Es el momento en el que pienso: “Vamos a ello”.

2. Refugio de calma: Este espacio representa esos pequeños momentos que lo cambian todo: una conversación sincera, una sonrisa, un avance inesperado. Aquí siento alivio, conexión y gratitud. Es el lugar que me recuerda por qué elegí este camino. .

3. Cruce de decisión: Este es uno de los puntos más difíciles. Tener que elegir nunca es sencillo. Decidir prioridades, repartir tiempos, asumir que no puedo llegar a todo. Aquí siento duda y cierto miedo a equivocarme, pero también confío en mi criterio y en mi compromiso.

4. Zona de conflicto: Aquí aparecen las tensiones. Problemas que no se resuelven fácilmente, emociones intensas, frustraciones compartidas. En esta zona se siente presión, a veces impotencia, incluso enfado. Pero también es el lugar donde más consciente soy del sentido de esta profesión.

5. Terreno pedregoso: Simboliza el desgaste, la burocracia, las limitaciones del sistema, el cansancio acumulado. Es una parte dura del recorrido. Aquí siento agotamiento y, a veces, frustración. Pero también aparece la resistencia y la voluntad de seguir adelante.

6. El puente: El puente representa el crecimiento. Cuando una persona avanza, cuando se nota un cambio real. Aquí siento orgullo, pero un orgullo tranquilo. También aparece esa sensación de soltar poco a poco, entendiendo que acompañar es ayudar a caminar sin depender.

7. Mirador del atardecer: Es el final del día. Un momento de reflexión. Miro hacia atrás y repaso lo vivido. No todo ha sido perfecto, pero sé que he estado presente. Aquí siento cansancio, sí, pero también coherencia y sentido.

Esta actividad me ha hecho darme cuenta de que la educación social no es solo intervención: es acompañamiento, decisión, desgaste y esperanza en equilibrio constante. Es un camino con curvas, pero lleno de significado.

Porque al final, más que recorrer el mapa, lo que realmente hacemos es caminar junto a otras personas mientras descubren el suyo.

Gracias por leerme y por acompañarme también en este pequeño recorrido

Texto corregido por ChatGPT 

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